"22/11/63", de Stephen King

Ficha técnica
- Título: 22/11/63
- Autor/a: Stephen King
- N° de páginas: 864
- Editorial: Plaza & Janés
- Año: 2012

La vida cambia en un instante. A veces gira en nuestra dirección, pero con más frecuencia rueda lejos de nosotros, flirteando y haciendo señas mientras se marcha: Hasta la vista, cariño, fue bonito mientras duró, ¿verdad?

Con esta cita se resume parte de esta genial novela escrita por Stephen King. Una historia majestuosa, no solo por las casi 900 páginas que contiene, sino por lo bien desarrollada que está. El fragmento de arriba dice que en un momento, en un microsegundo, nuestra vida da un giro. A veces mínimo, a veces de 180 grados, a veces de 360.

Eso es exactamente lo que le sucede a Jake Epping, nuestro protagonista. Jake es un simple profesor de lengua, recientemente separado de su esposa alcohólica; su vida es monótona y rutinaria. Hasta que llega el momento clave. Una noche, mientras corrige trabajos de sus alumnos, bajo la consigna de que escriban sobre el día que haya cambiado su vida radicalmente, se topa con uno que lo conmueve y lo descoloca. Y, aunque él mismo lo dice, "No soy lo que se dice un hombre llorón", las lágrimas brotan descontroladamente. Harry Dunning, uno de sus estudiantes, cuenta cómo una noche de Halloween su padre entró a su casa y mató a martillazos a su madre y sus hermanos, además de herirlo a él gravemente.
Más adelante, su amigo Al, dueño de una hamburguesería, le presenta la madriguera de conejo. Básicamente, un portal. Una puerta hacia un día en 1958. Junto con esto, su amigo le plantea su plan. Tú puedes cambiar la historia, Jake. ¿Lo entiendes? John Kennedy puede salvarse. . Su misión será, además de salvar a Harry Dunning de su padre, impedir que JFK sea asesinado.


El pasado es obstinado. No quiere ser cambiado.


Aunque este es el argumento básico de la novela, la historia pasa por muchos ángulos distintos. Luego de haberla terminado, pienso que toda la historia de Kennedy es solo una excusa. Un pretexto para contar un simple y a la vez complejo relato de viajes en el tiempo. De hecho, a pesar de que la parte histórica está bien presente a lo largo de 864 páginas, hay una carga social y cotidiana constante. Es por eso que King ha compuesto un retrato perfecto de esa época; las costumbres, los lugares, los pueblos, las calles, las personas, los modismos, los bailes. Lo interesante es que esto está visto por los ojos de un personaje del 2011, pero aun así la forma de transmitir ese tiempo es tan precisa y real que permite que nosotros, los lectores, formemos parte de esa sociedad estadounidense de la década del 60.
James Franco interpreta a Jake en la serie basada en la novela.



Nunca sabemos en qué vidas influenciamos, ni cuándo, ni por qué. No lo descubrimos hasta que el futuro devora el presente. Cuando es demasiado tarde.

En un principio pensé que, por lo menos en algún momento, la historia me parecería densa. Y todavía más teniendo en cuenta que esta tendría una carga histórica y política. Es bastante complicado que el ritmo se mantenga durante tantas páginas, pero en 22/11/63 esto ocurre. Como ya expliqué antes, lo histórico en esta grandísima novela es solo un ingrediente más. Un plato principal, eso sí, pero el postre no se queda atrás. Son todos factores igual de importantes. La historia está tan bien desarrollada, tan bien llevada, que es casi imposible que uno se aburra. Aunque no todos son momentos divisorios (aunque tal vez sí, quién sabe), siempre está ocurriendo algo importante, siempre pasa algo que nos mantiene atentos. Y eso, es una novela tan extensa como esta es algo difícil de lograr y, por ende, muy meritorio. Igualmente, ¿es sorpresivo viniendo de un autor con la imaginación y la facilidad para narrar como Stephen King?
Los personajes son también un punto fuerte en 22/11/63. Todos y cada uno de ellos están excelentemente caracterizados, y se relacionan de una manera tan fluida y natural que parecerían ser personas verdaderas. Nada de lo que sucede es porque sí. Todo tiene una explicación, una lógica. King ha logrado explorar de una manera más que satisfactoria en la psicología de los personajes, transmitiéndonos todos sus pensamientos y sus acciones, más allá de que el narrador principal es el propio protagonista. De esta forma, sabemos más de él mismo, pero con leer lo que dicen y hacen los demás personajes el lector puede darse una idea precisa sobre quiénes verdaderamente son, y qué importancia tienen en la historia.

He aquí una cosa que sí sé. El pasado es obstinado por el mismo motivo por el que el caparazón de una tortuga es resistente: porque la carne viva que está adentro es tierna y está indefensa. Y algo más. Las múltiples elecciones y posibilidades de la vida cotidiana son la música a la que bailamos. Si las rasgueas, creas un sonido agradable. Un armónico. Pero empieza a añadir cuerdas... Diez cuerdas, cien cuerdas, mil, un millón.

Uno de los grandes problemas que tiene nuestro protagonista, Jake, es cómo saber si sus actos tendrán sus respectivas consecuencias. ¿Puede generar efectos desastrosos en 2011 el hecho de que un viajero en el tiempo vaya a tomar un simple café en 1958? Porque en definitiva, él, ahí, en esa época, es un completo intruso. Ni siquiera debería haber nacido. ¿Y qué pasa con otras acciones, como impedir el asesinato de Kennedy? ¿Se producirá el tan temido efecto mariposa? ¿Qué pasa si a un sonido armónico le agregamos miles y miles de sonidos, miles y miles de posibilidades? ¿Seguirá siendo igual de agradable? Estas son algunas de las cuestiones que se plantean en todo el libro, convirtiéndose en uno de los ejes que hacen girar a la historia en general. Si tienen respuesta o no, es una pregunta que el mismo lector deberá ir respondiendo al mismo tiempo que lo intenta hacer Jake.

Como dice en una escena del final Míster Tarjeta Ocre, el círculo debe cerrarse. Y King lo ha hecho con maestría. Ha construido un final excelente para una novela igual de buena. Muchas veces leemos historias geniales, pero su desenlace no cumple con nuestras expectativas, ni con las mismas expectativas que el propio desarrollo de la misma generan. Pero en esta novela, el círculo final, por lo menos, sí se ha cerrado. Un círculo perfecto, sin fisuras. Todo en su lugar.

Stephen King ha escrito una novela grandiosa, desde todo punto de vista. Un argumento principal original, personajes excelentes, desarrollo de la trama fluido y natural, que mantiene el ritmo todo el tiempo. Todos los factores que uno espera encontrar en una historia, y que hacen de 22/11/63 un libro seguramente inolvidable.

Puntuación final



10/10

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